Mark Kermode y la resurrección de The Devils de Ken Russell: una versión que parecía imposible
El crítico británico revela detalles sobre el proceso para recuperar el montaje original de la controvertida obra maestra de 1971. Una charla que ilumina por qué The Devils sigue siendo uno de los filmes más buscados del cine.
Hay películas que se convierten en mito no solo por lo que muestran, sino por todo lo que se les ha arrebatado. The Devils (1971), de Ken Russell, pertenece a esa categoría extrema. Basada en hechos históricos y en la novela de Aldous Huxley, la película fue mutilada por los estudios casi desde el primer día: escenas enteras desaparecieron, el tono se suavizó y lo que quedó en pantalla, aunque potente, nunca fue la visión completa del director.
Ahora, décadas después, parece que ese santo grial cinematográfico está a punto de volver. Y uno de los nombres que más entusiasmo genera en esta resurrección es el del crítico Mark Kermode, que en una reciente conversación no oculta su sorpresa: “I can’t quite believe it’s happening”.
Kermode, que ha sido durante años uno de los defensores más apasionados de la obra de Russell, cuenta cómo el proyecto de restauración del montaje del director pasó de ser un rumor persistente a una realidad tangible. El proceso implicó la localización de material perdido en los archivos de Warner Bros., la reconstrucción de secuencias consideradas demasiado explícitas para su época y el trabajo meticuloso de restauración de imagen y sonido.
La película, que en su momento generó escándalo por su combinación de sexualidad, violencia y crítica religiosa, fue víctima de la censura interna de los estudios más que de la externa. Russell siempre sostuvo que lo que se cortó no eran excesos gratuitos sino partes esenciales de su visión dramática y visual. Ver hoy esas imágenes recuperadas, según Kermode, no solo completa la película: la transforma.
El crítico destaca que The Devils no es solo un documento de una época (el cine de los setenta en su momento más salvaje y creativo) sino una obra que sigue interpelando al presente. Su retrato del fanatismo, el poder institucional y la manipulación de la verdad resuena con fuerza en 2026, cuando las tensiones entre fe, política y espectáculo mediático siguen siendo materia cotidiana.
Kermode evita el tono de celebración fácil. Reconoce que la película sigue siendo incómoda, excesiva y, para algunos, casi insoportable. Pero precisamente ahí radica su valor: en no pedir permiso, en no atenuar su mirada. La posibilidad de verla finalmente en la versión que Russell concibió representa, para él, uno de esos momentos raros en los que el cine parece corregir un error histórico.
El proceso de restauración no fue sencillo. Hubo que lidiar con negativos en mal estado, con tomas que nunca habían sido reveladas en alta calidad y con la necesidad de respetar la intención original sin caer en la tentación de “mejorar” lo que no necesitaba mejoras. Kermode describe el momento de ver el montaje casi completo como una experiencia casi religiosa, en el mejor sentido irónico para una película que trata sobre exorcismos y conventos poseídos.
Para los que evitaron The Devils durante años precisamente por la frustración de verla incompleta, esta noticia llega como un alivio tardío. No se trata de un mero director’s cut para fans: es la recuperación de una de las obras más radicales del cine británico, firmada por un director que nunca tuvo miedo de ser excesivo si ese exceso servía a la historia.
Queda por ver en qué formato y bajo qué condiciones llegará esta versión restaurada al público. Pero el mero hecho de que esté ocurriendo ya es, en palabras del propio Kermode, algo en lo que cuesta creer. Y para quienes amamos el cine como espacio de riesgo y no solo de confort, esa incredulidad es la mejor señal de que vale la pena esperar.