Las 8 películas de gánsteres más ambiciosas de todos los tiempos, rankeadas
Desde 'El Padrino II' hasta 'Érase una vez en América' y 'Scarface', estas son las producciones más épicas y complejas del género gangsteril, según un ranking que destaca su escala, visión y riesgo artístico.
El género de gánsteres siempre fue terreno fértil para la ambición desmedida. Directores que no se conformaron con contar una historia de mafiosos decidieron construir sagas familiares, frescos históricos y óperas criminales que marcaron época. Un ranking reciente las ordena por su grado de riesgo y escala narrativa, y confirma que las más grandes siguen siendo las que jugaron todo al todo.
En el puesto más alto aparece El Padrino II (1974), de Francis Ford Coppola. No solo es la secuela que supera a la original: es una obra que entrecruza dos líneas temporales con maestría, expande el universo de los Corleone y se anima a mostrar el origen del poder de Vito mientras desarma el imperio de Michael. Su ambición formal y temática sigue siendo insuperable.
Érase una vez en América (1984), de Sergio Leone, ocupa un lugar destacado. El director italiano tardó casi una década en concretar su visión y el resultado es un poema de tres horas y media sobre amistad, traición y el paso del tiempo. Con Robert De Niro y James Woods al frente, Leone filmó el sueño americano desde su reverso más amargo y melancólico.
Scarface (1983), de Brian De Palma, no se queda atrás. Remake de la película de Howard Hawks, se transformó en un retrato excesivo y operístico del ascenso y caída de Tony Montana. Al Pacino entrega una de las actuaciones más desbordadas de la historia del cine y la película no tiene miedo de ser grandilocuente, violenta y estilizada hasta el delirio.
Otras que completan el listado son El Padrino (1972), que revolucionó el género al tratar a los mafiosos como una familia trágica shakespeariana; Buenos muchachos (1990), donde Martin Scorsese llevó el realismo callejero a su máxima expresión; Casino (1995), otra vuelta de tuerca del mismo director sobre el imperio del juego en Las Vegas; Los intocables (1987), de De Palma, que elevó la historia real de Eliot Ness a un western urbano de alto presupuesto, y El irlandés (2019), la epopeya crepuscular de Scorsese que reunió a De Niro, Pesci y Pacino en una reflexión de casi cuatro horas sobre el paso del tiempo y la lealtad.
Lo que tienen en común estas ocho películas es que ninguna se conformó con ser un simple thriller criminal. Todas apostaron por la duración, la complejidad emocional, el detalle de producción y una visión autoral fuerte. En un momento en que las plataformas premian las historias rápidas y serializadas, vale la pena volver a estos monumentos que entendieron que el cine de gánsteres puede ser también gran arte.
Si tenés ganas de una maratón pesada pero inolvidable, este ranking es una excelente hoja de ruta. Solo asegurate de tener tiempo, porque ninguna de estas obras se conforma con pasar desapercibida.