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Ink: Danny Boyle filma los orígenes del imperio Murdoch para Netflix

El director de Trainspotting y Slumdog Millionaire abre el Festival de Venecia con Ink, biopic sobre los primeros años de Rupert Murdoch. La película, con Jack O’Connell, Guy Pearce y Claire Foy, llega a Netflix a fin de año.

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Ink: Danny Boyle filma los orígenes del imperio Murdoch para Netflix
The Film Stage

El tráiler de Ink confirma lo que muchos esperaban: Danny Boyle vuelve a la carga con una historia cargada de ambición, poder y el pulso nervioso que caracteriza su cine. La película, que inaugurará la 83ª edición del Festival de Venecia, cuenta los primeros pasos del imperio mediático de Rupert Murdoch y ya tiene fecha de estreno en Netflix para finales de 2026.

Basada en la obra homónima de James Graham —que fue nominada al Tony y que el propio dramaturgo adaptó para la pantalla—, Ink sigue la llegada de un joven Murdoch a Londres en la década de 1960, cuando compra un diario moribundo y comienza a construir el conglomerado que cambiaría para siempre la forma en que se consume información. Jack O’Connell encarna al magnate en sus años formativos, mientras Guy Pearce y Claire Foy completan el elenco principal.

Boyle, que ya demostró su habilidad para convertir historias reales en experiencias cinematográficas vibrantes (Slumdog Millionaire, Steve Jobs, Yesterday), parece encontrar en este material un terreno fértil: la mezcla de periodismo, política, ambición desmedida y el olor a tinta de los diarios viejos. El tráiler, que dura poco más de dos minutos, muestra esa energía característica del director escocés: montaje acelerado, colores saturados y una banda sonora que empuja la narración hacia adelante.

La película se presenta como un origen del imperio, no como una biografía completa. Eso le permite concentrarse en el momento fundacional, cuando Murdoch todavía podía ser visto como un outsider audaz y no como el villano que muchos señalan hoy. Es un enfoque inteligente: en lugar de juzgar al personaje con el diario del lunes, Boyle parece interesado en entender cómo se construye el poder desde abajo.

Según informó The Film Stage, la cinta fue adquirida por Netflix para un lanzamiento a fin de año, lo que garantiza que llegará a millones de pantallas en todo el mundo poco después de su paso por la Mostra. Venecia suele ser un trampolín para películas que después aspiran a premios, y Ink llega con el pedigree suficiente como para generar ruido en la temporada de galardones.

Más allá del glamour festivalero, lo interesante de Ink es cómo llega en un momento en que el debate sobre los medios, la desinformación y el poder de unos pocos magnates está más vivo que nunca. Ver los orígenes de ese modelo en los años sesenta puede servir tanto de espejo como de advertencia. Boyle, que nunca fue un director tímido, parece dispuesto a mirar ese abismo sin parpadear.

Los que seguimos su carrera sabemos que cuando elige un tema así, no lo hace para rendir homenaje. Lo hace para cuestionar, para entretener y, sobre todo, para que el espectador salga del cine (o de Netflix) con más preguntas que respuestas. Ink promete ser uno de los títulos fuertes del cierre de 2026.

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