Hanging by a Wire: un docu-thriller ágil que se queda corto de profundidad
La nueva película de Mohammed Ali Naqvi combina thriller documental con drama humano pero prioriza el ritmo por sobre la exploración de sus personajes. Estrena este viernes 28 de agosto.
Mohammed Ali Naqvi regresa a Sundance con Hanging by a Wire, un documental que se construye como un thriller de ritmo vertiginoso. La película, que se estrena este viernes 28 de agosto, cuenta una historia real cargada de tensión, riesgo y drama humano, pero termina dejando al espectador con la sensación de que se podría haber profundizado mucho más en sus protagonistas.
El film sigue a un grupo de personajes que, literalmente y metafóricamente, están colgando de un hilo. Naqvi arma una narración que avanza sin pausa, con secuencias que generan verdadera ansiedad y momentos de drama que pegan fuerte. Sin embargo, el director parece más interesado en mantener el impulso narrativo que en detenerse a explorar la complejidad emocional y social de quienes protagonizan la historia.
Eso es, precisamente, el principal problema de Hanging by a Wire. Sus jugadores tienen una riqueza evidente: historias de vida, contextos políticos y dilemas morales que merecían más tiempo en pantalla. El documental opta por la eficiencia antes que por la densidad. Avanza, emociona en el momento, pero se diluye apenas terminan los créditos. Es un docu-thriller eficaz, sí, pero que no termina de aprovechar todo el material que tiene entre manos.
Naqvi demuestra solvencia a la hora de construir suspense con imágenes reales y testimonios. Hay pasajes que funcionan casi como un thriller de ficción, con montaje nervioso y una banda sonora que acentúa la urgencia. El problema aparece cuando uno se pregunta qué hay detrás de cada cara que aparece en pantalla. Ahí el film se queda en la superficie, como si tuviera miedo de perder el ritmo si se detiene a mirar con más detenimiento.
Dicho esto, Hanging by a Wire no es una experiencia desperdiciada. Para quienes buscan documentales que se vean como películas de género, cumple con creces. Entrega tensión, momentos de auténtica emoción y una historia que vale la pena conocer. Solo que, al mismo tiempo, uno sale del cine pensando en todo lo que podría haber sido si el director se hubiera animado a ir más profundo.
En un año donde el cine documental sigue explorando formas híbridas entre lo factual y lo narrativo, esta película se ubica en un punto intermedio interesante. No es un trabajo revolucionario, pero tampoco es descartable. Simplemente, le falta esa capa extra que transforme un buen documental en uno memorable.
Si tenés ganas de un thriller documental que no te dé respiro, Hanging by a Wire es una opción sólida para este fin de semana. Solo no esperes que te deje pensando durante días: su velocidad es tanto su mayor virtud como su principal limitación.
Fuente: The Film Stage