El 39° Tokyo International Film Festival: restauraciones, Roman Porno y Godzilla Minus One
Mark Asch y Katie Rife charlan sobre las películas que marcaron la 39ª edición del festival de Tokio, desde las restauraciones de Mizoguchi hasta el estreno japonés de Godzilla Minus One.
El 39° Tokyo International Film Festival se desarrolló entre el 26 de octubre y el 4 de noviembre de 2026 y, como cada año, logró descolocar incluso a los festivaleros más curtidos. Junto a los estrenos más esperados, la programación incluyó restauraciones de Kenji Mizoguchi y Shinji Sōmai, además de tres títulos del canon Roman Porno de Nikkatsu.
En el espíritu de un festival que no para de moverse, la charla se grabó un sábado a la noche en un restaurante al aire libre de Ginza. Nuestro colaborador Mark Asch, entre sorbos de Asahi y bocados de calamar frito, desgranó con fluidez sus impresiones sobre Saravah de Hironori Kujiraoka y Hinotama: Ball of Fire de Takenoshin Yaza. A ellos se sumó Katie Rife, de Letterboxd Journal, para aportar su mirada sobre el conjunto del certamen.
La conversación inevitablemente giró en torno al estreno japonés de Godzilla Minus One, una presencia que dominó buena parte de la 39ª edición. Tanto Asch como Rife coincidieron en que el festival vuelve a cumplir su función de recentrar la percepción de un año cinematográfico: lo que en la distancia parece una lista de títulos, en la experiencia se convierte en una sucesión de descubrimientos y reencuentros.
El Tokyo International Film Festival sigue demostrando que puede combinar lo nuevo con lo rescatado, lo comercial con lo de culto, y que esa mezcla sigue siendo uno de los grandes atractivos de los festivales asiáticos. La charla, distendida y llena de detalles, es un buen ejemplo de cómo se vive el cine cuando uno está en el lugar y no solo leyéndolo desde lejos.
Escuchar o leer la conversación completa permite captar no solo las opiniones sobre las películas mencionadas, sino también la atmósfera que se respira cuando el festival ya lleva varios días en marcha y las ideas fluyen con la misma naturalidad que la cerveza fría.
Para quienes siguen el cine japonés o los grandes festivales internacionales, esta edición dejó varias marcas: la potencia de las restauraciones, la vigencia del Roman Porno como objeto de estudio y la sombra imponente de Godzilla, que sigue siendo mucho más que un monstruo.