6 películas de Quentin Tarantino que son 10/10 sin objeciones
Desde el clásico del crimen Pulp Fiction hasta el homenaje a las artes marciales de Kill Bill: Volumen 1, estas seis películas del director estadounidense resultan impecables tanto en forma como en fondo.
Cuando se habla de cine contemporáneo, pocos nombres generan tanta unanimidad como Quentin Tarantino. El director de Knoxville ha construido una filmografía tan personal, tan obsesiva con el diálogo, el montaje y las referencias de género que resulta casi imposible encontrarle fisuras a sus mejores trabajos.
Hoy, a más de treinta años de su irrupción, hay un puñado de sus películas que siguen pareciendo perfectas. No es solo que estén bien hechas: es que cada una resolvió, con su propio lenguaje, un problema distinto del cine de su tiempo. Vamos por partes.
Pulp Fiction (1994) es, para muchos, la cúspide. La estructura circular, los diálogos que suenan como jazz hablado, la capacidad de mezclar violencia extrema con humor absurdo y una banda de sonido que se convirtió en personaje. Lo que en 1994 parecía un experimento radical hoy se estudia en las escuelas de cine. Ganó la Palma de Oro en Cannes y cambió para siempre cómo se entendía el cine independiente en Hollywood.
Reservoir Dogs (1992), su ópera prima, ya contenía casi todo lo que vendría después: la violencia off, la traición, los tipos duros hablando de música mientras planean un robo. Filmada con cuatro pesos y rodada en un galpón, sigue siendo un modelo de cómo contar mucho con casi nada.
Kill Bill: Volumen 1 (2003) es una carta de amor al cine de kung-fu, al spaghetti western y a las películas de samuráis. La secuencia animada, la pelea en la Casa de las Hojas Azules y esa banda sonora que va del rock al soul japonés conforman uno de los ejercicios de estilo más puros de la historia reciente. Tarantino no imita: absorbe y reinventa.
Inglourious Basterds (2009) tomó la Segunda Guerra Mundial y la convirtió en un spaghetti western con nazis. Christoph Waltz como Hans Landa es una de las creaciones más memorables del cine del siglo XXI. La tensión verbal en la taberna y la secuencia del cine parisino son clases magistrales de cómo sostener el suspenso sin una gota de acción.
Django Unchained (2012) es, quizá, la más divertida y la más incómoda al mismo tiempo. Una venganza de esclavos en clave de western que no le pide permiso a nadie. Leonardo DiCaprio haciendo de villano racista y Jamie Foxx como el cazarrecompensas más cool del sur profundo. Tarantino usa el entretenimiento para hablar de algo muy serio sin caer en el panfleto.
Y finalmente Once Upon a Time in Hollywood (2019), su película más nostálgica y, para muchos, la más redonda. El retrato de un Hollywood que se muere, dos amigos (DiCaprio y Pitt) que se sostienen mutuamente y un final que reescribe la historia con la misma libertad con la que un niño juega con soldaditos. Es cine sobre cine, pero también sobre el paso del tiempo y la amistad masculina.
Estas seis películas no solo son “buenas”. Son películas que definieron reglas nuevas, que se animaron a ser excesivas sin pedir disculpas y que, cada una a su manera, consiguieron que el público y la crítica coincidieran: no hay nada que cambiarles. Son 10/10, sin notas.